Viacrucis

PRIMERA ESTACIÓN

JESÚS CONDENADO A MUERTE

A pesar de que pasó por la vida haciendo el bien, Jesús, el Hijo de Dios vivo, fue condenado a muerte sin haber cometido falta alguna contra nadie, no profiriendo insulto alguno a los que le condenaron. No abrió la boca. Ante esta actitud de Jesús debemos imitarle en aquellos momentos de nuestras vidas en los que nos encontremos en las mismas circunstancias.

SEGUNDA ESTACIÓN

JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS

¡Oh Señor Jesús!.

Hace unos días me operaron de un cáncer de colon, estoy recibiendo quimioterapia y espero recuperarme por completo.

Después de esta fuerte experiencia, tengo que decirte que mi situación ante la vida, que Tú me diste, no ha cambiado en absoluto, tengo un gran estado de ánimo, una fe íntegra y un amor ala Iglesia que me hace bendecirte por lo que me has dado, que me sitúa con una nueva visión mejorada de mi vida ante Ti y ante mis hermanos los hombres.

Por eso, te pido que nos ayudes a todos, enfermos o no, a llevar nuestra cruz con la misma alegría y amor al Padre como Tú llevaste la tuya, sin dar importancia a muchísimas situaciones que no deberían agobiarnos. Tenemos que vivir para lo único importante que eres Tú, Señor nuestro.

TERCERA ESTACIÓN

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

La muchedumbre, la turba, enfurecida, multiplica el agudo dolor de Aquel que multiplicó panes y peces, que curó enfermos, que enseñaba en el largo, en la montaña, en el templo.

Los hombres impíos, ingratos, violentos, provocan que el cuerpo de Jesús, extenuado, se desplome. Cae Jesús para levantarnos de la miseria humana y postración del pecado.

Con la Gracia de Dios y la lucha ascética unida a un acto de contrición verdadera, la vida interior alcanzará la victoria de poder demostrarle al Señor nuestro amor con detalles y obras.

Jesús sufrió infinitamente por amor a nosotros. El nos libre del calvario de la imaginación, de la soberbia, de cualquier falta o pecado.

CUARTA ESTACIÓN

JESÚS ENCUENTRA A SU SANTÍSIMA MADRE

¡María!. Aquí estaba la Madre para ayudar a Jesús en su camino hacia el Calvario. Abandonémonos en sus brazos para que ella presente al Padre nuestras cruces diarias de soledad, trabajo, enfermedad, incomprensión…y nos haga comprender que Jesús camina a nuestro lado, ayudándonos a llevarlas.

QUINTA ESTACIÓN

EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Un gesto de noble compasión por parte del Cireneo, forzado a llevar la cruz, supone un poco de amor que inspira en nosotros un saber negarse a sí mismo, con cariño agradecido, para poder aliviar el rostro doliente.

Se nos invita a la aceptación de contrariedades, mortificar nuestros caprichos, amar la Santa Cruz, aligerar la Cruz de Jesús, pedir fuerza al Señor para poder desagraviarle con alegría y ofrecerle un acto de amor con cada latido de nuestro corazón y el de los corazones que todavía no le aman.

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