Un pequeño regalo

Posiblemente nada vuelve a ser lo mismo cuando hemos tenido la experiencia del perdón de alquien a quien hemos hecho daño. Nuestra vida cambia, se abre hacia el otro en un acto de agradecimiento casi infinito, Con razón dicen algunos que personar a alguien es decirle: “tu tienes futuro”.
Tener la experiencia del amor de Dios es una experiencia liberadora que nos saca de nuestros mundos, que nos hace crecer, que nos reorienta, reconduce y nos abre hacia el futuro.
Además es totalmente gratuita. No me lo merezco Tener experiencia del perdón es tener la experiencia de romper la dinámica del mérito-recompensa para pasar a la de la misericordia gratuita. Es decir, Dios no nos perdona porque hagamos méritos o porque tengamos la “hoja de servicios” perfecta. Nos perdona-.- y nos salva, porque quiere, por pura gratuidad, por fidelidad a su propia esencia: Dios es amor incondicional.
Para experimentar la fidelidad y la misericordia gratuita de Dios previamente es necesario descubrir personalmente el dolor causado por nuestro pecado. No es masoquismo espiritual sino reconocimiento de nuestra verdad y experiencia de un amor que desborda nuestra manera de comprender y entender y que nos ayuda a agradecer tanto bien recibido. Esta experiencia de “tanto bien recibido” que culmina en experiencia de agradecimiento es lo que nos moviliza para poner la mirada no en pasados paralizantes, sino en futuros esperanzadores… en hombre y mujeres con sueños posibles, en hombres y mujeres que hagan que el sueño de Dios sea posible.

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