Erase…un hombre a un movil pegado.

Todos hemos oido el poema del hombre a una nariz pegado. Ahí va:

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.

Así podemos considerar al movil en el día de hoy.

Se ha convertido en nuestra alarma matutina, ha sustituido a postales y cartas, copa gran parte de nuestro tiempo y pocos objetos pasan tanto tiempo en nuestras manos. El móvil llega a ser, en algunos casos, una extensión de nuestro propio cuerpo. Según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, el pasado octubre el número de líneas móviles era de 50,82 millones (un 1,4% más que en ese mismo mes de 2013), correspondientes a líneas prepago, postpago ydatacards.

Mirar alrededor es confirmar esa cifra: restaurantes, transporte público, coches, colas para entrar al cine, parques. Allá donde estés, habrá alguien con un móvil en la mano. Si la lista de Spotify ya está configurada, no hay nuevos mensajes de WhatsApp, el correo está limpio y no han saltado notificaciones de Facebook o Twitter, he aquí algunas aplicaciones y trucos por si no quieres guardar el móvil en el bolsillo.

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Hablar y sobre todo escuchar lo que no se dice.

Cuando hablamos con alguien sólo una pequeña parte de la información que obtenemos de esa persona procede de sus palabras. Los investigadores han estimado que entre un 60 y un 70% de lo que comunicamos lo hacemos mediante el lenguaje no verbal; es decir, gestos, apariencia, postura, mirada y expresión.

Escuchar

 

  Muy a menudo, el efecto de este lenguaje corporal tiene lugar a nivel inconsciente, de manera que, después de estar sólo un par de minutos conversando con alguien a quien acabamos de conocer, podemos llegar a la conclusión de que esa persona no es de fiar o no nos gusta sin que podamos explicar el motivo exacto. Lo más que podemos decir es “tiene algo que no me gusta”. Ese “algo” procede, casi con toda seguridad, de lo que su lenguaje corporal nos ha transmitido. Y, a la inversa, cuando hablamos con alguien es posible que le estemos diciendo mucho más de lo que creemos. De este modo, nuestras emociones se ven influidas por otras personas sin necesidad de decir una sola palabra, pues puede bastar una determinada postura, mirada y gesticulación para hacernos sentir incómodos, nerviosos o enfadados, o bien alegres, joviales y optimistas. Por supuesto, esto no quiere decir que nuestro interlocutor vaya a captar toda la información que estamos transmitiendo; el grado en que lo haga dependerá de lo bueno que sea a la hora de interpretar este lenguaje y de la atención que nos esté prestando.

 

El lenguaje no verbal es en parte innato, en parte imitativo y en parte aprendido. Generalmente, distintas áreas del cuerpo tienden a trabajar unidas para enviar el mismo mensaje, aunque a veces es posible enviar mensajes contradictorios, como cuando alguien está contando una anécdota divertida pero la expresión de su cara es triste. Esto puede ser debido, por ejemplo, a que mientras habla está pensando en otra cosa, tal vez en lo siguiente que va a decir, y la expresión de su cara se corresponde con lo que está pensando y no con lo que está diciendo, de manera que deja perplejo a su interlocutor.

En otras ocasiones, los mensajes son confusos debido que se pueden estar transmitiendo varias emociones a la vez, como rabia, miedo y ansiedad, que a veces aparecen unidas.

    Con los desconocidos nos comunicamos principalmente a través de los ojos. Por ejemplo, cuando vamos caminando por un pasillo estrecho y nos encontramos con alguien de frente, primero le miramos a los ojos y luego desviamos la mirada hacia el lado del pasillo por el que pretendemos pasar. Cuando no se emiten estas señales o no se interpretan correctamente, lo más probable es que ambas personas acaben manteniendo una especie de baile a derecha e izquierda hasta aclararse.

Escuchar

Escucha

 

Algunos oyen con las orejas, algunos con el estómago, algunos con el bosillo y algunos no oyen en abosoluto. Khalil Gibrán

Combatirse a si mismo es la guerra más difícil; vencerse a sí mismo es la victoria más bella. Autor desconocido

Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento. Proverbio italiano

El que no escucha primero a Dios no tiene nada que decir al mundo. Hans Urs von Baltasar

El que realmente escucha a Dios, ya no vive para si mismo, porque el fuego de este amor lo consumió todo. Alicia Beatriz Angélica Araujo

En el silencio Él nos escucha; en el silencio Él habla a nuestras almas. En el silencio se nos concede el privilegio de escuchar su voz. Madre Teresa de Calcuta 

Entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más elemental; entre dos expresiones, la más breve. Eugenio D’Ors

Escucha en silencio, porque si tu corazón está lleno de otras cosas no podrás oír su voz. Madre Teresa de Calcuta 

“¡Escucha! O tu lengua te volverá sordo. Adagio Cheroqui

Escuchad el consejo del que mucho sabe; pero sobre todo escuchad el consejo de quien mucho os ama. Arturo Graf

Escuchar con paciencia es, a veces, mayor caridad que dar. San Luis, rey de Francia

Hablando es posible agradar a veces, pero escuchando se agrada siempre. Otto von Bismarck-Schöhausen

Hablar con otro es ante todo escuchar. P. Michel Quoist

Hay que atender no sólo a lo que cada uno dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente. Marco Tulio Cicerón

Hay que aprender a escuchar a Dios que tiene sus modos y sus tiempos que muchas veces no son los nuestros. Monjas Dominicas de Orihuela

Hay quien cree contradecirnos cuando no hace más que repetir su opinión sin atender la nuestra. Johann Wolfgang von Goethe

Hay una divinidad que da forma a nuestros fines, pero podemos ayudar escuchando Su voz. Kathleen Norris

Jamás hubo una guerra buena o una paz mala. Benjamín Franklin

La paz reside en el corazón de quien la practica. Autor desconocido

La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa. Erasmo de Rotterdam

La persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero. Autor desconocido

La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia contra enemigos exteriores. Mohandas Karamchand Gandhi

La violencia es el miedo a las ideas de los demás y la poca fe en las propias.Autor desconocido

Lleva mucho tiempo el ser prudente y paciente. Eusebio Gómez Navarro

Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa. Juan Donoso Cortés

Matar a una persona por defender un ideal no es defender un ideal: es matar una persona. Autor desconocido

Mucha gente hace preguntas, pero poca gente escucha las respuestas. Autor desconocido

Nada es fácil ni tan útil como escuchar mucho. Juan Luis Vives

No esperes a que te toque el turno de hablar, escucha de veras y seras diferente.Charles Chaplin

No hay caminos para la paz; la paz es el camino. Mohandas Karamchand Gandhi

¡No hay derecho a que te dejes impresionar por la primera o por la última conversación!  Escucha con respeto, con interés; da crédito a las personas…, pero tamiza tu juicio en la presencia de Dios. San Josemaría Escrivá de Balaguer

No hay peor sordo que el que no quiere oír. Matthew Henry

No hay que olvidar que antes de hablar es necesario escuchar; sólo así hablaremos a partir de la plenitud del corazón y entonces Dios nos escuchará. Madre Teresa de Calcuta 

No trates de sostener a alguien por la manga para que te escuche; si la gente no quiere prestarle atención a tus palabras, detén tu lengua y no a la gente. Philip Dormer Stanhope Chesterfield

Oíd sólo una parte y permaneceréis en la oscuridad; oíd a las dos partes y todo se aclarará. Haliburton

“Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: ¡No endurezcáis vuestro corazón!”. Salmo 94

Para saber hablar es preciso saber escuchar. Plutarco

Para hacer la paz se necesitan por lo menos dos; mas para hacer la guerra basta uno solo. Neville Chamberlain

¿Por qué tomas por la fuerza lo que podrías lograr por amor? Amerindio Powhatan

Presta el oído a todos y a pocos la voz. William Shakespeare

Quien responde antes de oír demuestra ser un insensato y digno de confusión.Salomón

Quien sabe escuchar a su hermano sabrá escuchar a Dios. Padre Jacques Philippe

Quien se ha ejercitado en oír y escuchar el silencio es capaz de entender lo que no es dicho. Javier Melloni

Recuerda: no eres la charla que oyes dentro de tu cabeza; eres la persona que oye esa charla. Bill Harvey

Recuerden esto, queridos hermanos: Todos ustedes deben estar listos para escuchar; en cambio deben de ser lentos para hablar y para enojarse. Santiago 1:19

Saber escuchar es una manera saludable de contribuir a la felicidad del otro. Autor desconocido

Una Carta a los jovenes

Carta del Papa Francisco a los Jóvenes

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«Queridos jóvenes.
         Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una “guía” para este camino.
         Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.
         Cuando Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?
Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).
         Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.
         En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).
         Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).
         Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).
         Con paternal afecto,
FRANCISCO

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Una experiencia en el Sahara

Una semana en la Misión del Sahara

Durante la semana del 13 al 19 de enero he tenido la inmensa suerte de conocer la Misión del Sahara de los Oblatos, en concreto en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen en  Dakhla (antigua Villa Cisneros). La historia del Sahara es muy compleja. El gobierno español y prácticamente todos los españoles abandonaron el Sahara en 1975 dejándolo prácticamente en manos de Marruecos y Mauritania. Sin embargo según la ONU, el estatus legal del territorio y la cuestión de la soberanía están todavía por resolver. Lo cierto es que hoy en día la población residente es mayoritariamente marroquí, en menor medida población saharaui originaria con un número importante de franceses y alemanes que pasan el frío invierno europeo en caravanas en las maravillosas playas de Dakhla.

En la actualidad en la Misión de Sahara se encuentran Mario León, prefecto apostólico,  Chicho Rois y  Valerio Eko. Tienen que repartirse para ocuparse tanto de la parroquia de El Aiún como de la iglesia de Dakhla, separadas por más de 500 kilómetros.  Nosotros hemos podido estar en la iglesia de Dakhla y poder constatar la gran labor que están llevando los Oblatos allí. Así, por ejemplo, Mario habla y lee árabe, y  se encuentra perfectamente integrado con la población local siendo de esta manera posible el dialogo y la cooperación interreligiosa.
 Y un ejemplo más de esa cooperación es el centro de discapacitados de Dakhla. Este centro pertenece a una asociación privada. Su fundador y presidente, Mohamed Fadel Semlali (Bouh para los amigos), es un marroquí saharaui que se infectó con el virus de la polio siendo un  niño y fue trasladado a la Ciudad San Juan de Dios en Las Palmas de Gran Canaria, donde le cuidaron y le enseñaron los hermanos de San Juan de Dios. Y este tiempo ha marcado su vida. Cogió un cariño profundo a los hermanos y, por extensión, a la iglesia católica. Cuando volvió al Sahara comenzó su relación con los Oblatos. Hoy en día incluso cuida la iglesia de Dajla. Sin embargo Bouh tuvo siempre en su mente el centro de las Palmas.
En Daklha hay un serio problema con el sistema sanitario siendo numerosos los niños con parálisis cerebral o diferentes problemas neurológicos por negligencias medicas. Además estos niños no tienen acceso a casi ningún tipo de terapia o atención médica quedando en el olvido. Y con el objetivo de ayudar a estos niños fue creado hace aproximadamente 6 años el centro “Association Dakhla des handicapes”. El centro es como una inmensa guardería donde a través del juego se busca ayudar a estos niños. Tiene capacidad para 67 niños de hasta 12 años, aunque la lista de espera duplica ese número. Disponen de salas, decoradas con imágenes de Disney, para que los niños puedan realizar ejercicios que estimulen su desarrollo cognitivo y por otro lado salas donde favorecen el desarrollo psicomotriz.
En el centro trabajan directamente con los niños 5 chicas. Aida Fakhoura Sherif acaba de conseguir su título de fisioterapeuta y Soukeina ElOgbi está formándose como logopeda. Y siempre en colaboración con los padres para que los ejercicios que realizan en el centro también puedan realizarlos en casa en la medida que sea posible. Además en el centro trabaja una asistente social que visita a las familias para conocer en que condiciones se encuentran los niños. Cuando es posible el centro dona a las familias los pañales o los espesantes para aquellos niños que tiene problemas para tragar, o las sillas de ruedas adaptadas.
Tanto Mario como los miembros de la asociación  son incansables buscadores de ayudas para mejorar las condiciones de los niños. Desde la furgoneta con que los niños y las madres van al centro, donada por la asociación de pescadores, hasta dos fisioterapeutas chilenas que estuvieron en el centro unos meses pasando consulta, o los terrenos del centro cedidos por la ciudad, o la visita de dos oftalmólogas y un audio-protesista españoles a través de una ONG (Ruta de la Luz) que adaptaron cientos de audífonos y realizaron revisiones oculares a los niños. Igualmente la ayuda continuada recibida por parte de AMYCO, Ong de Valladolid cercana a los oblatos.
Además los oblatos han ayudado a la formación del personal, (Fisioterapia y ahora en logopedia), ofrecen alojamiento, comida, coordinación, etc a los voluntarios (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, pediatras, etc) de diferentes partes del mundo. Casi siempre especialidades de las que Dakhla carece.
Y todo esto tan impresionante queda resumido en la alegría de los padres cuando ven que sus hijos, con graves deficiencias, pueden gatear o mantenerse de pie sin ayuda, o la sonrisa de los niños cuando las cuidadoras del centro les llenan de besos porque han logrado realizar sus ejercicios.
Ana María López (Procura de misiones O.M.I. España)

Santo del Dia de hoy

San Ildefonso

En el siglo VII Toledo era la capital de España y dirigía la ciudad Ildefonso, un impulsor de las tantas virtudes de la Virgen María. Escribió un Tratado sobre la Virginidad de María y era conocido como “Capellán de María”.

Huyó de casa porque encontró dificultades para seguir la vocación que Dios le encomendaba. Cuando murió el Arzobispo de Toledo, Ildefonso ocupó este cargo y pasó nueve años trabajando pastoralmente con los fieles de su diócesis. Murió en el 661 y sus reliquias se conservan en la Catedral de Zamora.
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Alarma por un llamado desde los Medios de comunicacion a asesinar al nuevo presidente Trump

Todos los medios estadounidenses llevan la semana pendientes de la toma de posesión de Donald Trump, marcada por las protestas previstas, los desplantes de algunos artistas y también las enormes medidas de seguridad para un acto que reunirá, en un mismo lugar, a las más altas autoridades americanas.

Pero de entre todos, hay un reportaje que ha llamado especialmente la atención y que fue emitido por la CNN, la cadena que irritó a Trump por publicar el informe no contrastado sobre sus vínculos con Rusia. En él, el canal especula con la posibilidad de un atentado que acabara con la vida del presidente electo.

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Carta del P. Lougen para la clausura de los doscientos años de la Congregación

Carta del Superior General para la clausura del Trienio Oblato del 200 aniversario

L.J.C. et M.I.
Queridos Hermanos Oblatos,
Querido Hermanos y Hermanas de la Familia mazenodiana,
¡Saludos de paz en este Nuevo Año de Nuestro Señor, 2017!
Con alabanzas y acción de gracias a Dios por todas las gracias que hemos recibido durante la celebración de nuestro 200 aniversario como sociedad misionera fundada el 25 de enero de 1816, yo, oficialmente declaro nuestro Trienio Oblato clausurado el 25 de enero de 2017. Estos tres años han sido una intensa peregrinación de gracia en respuesta a la llamada del Capítulo general de 2010 a una profunda conversión personal y comunitaria a Jesucristo. En los años venideros aún seguiremos cosechando los frutos de este viaje común de conversión. Doy las gracias también a todas las Unidades que hicieron de esto un especial acontecimiento con tantas y tan significativas iniciativas. ¡Muchas gracias también a la Familia mazenodiana y a la Juventud Oblata por su implicación, su espíritu de celebración y oración durante todo el Trienio Oblato!
El Trienio Oblato ha terminado; sin embargo, ¡la dinámica de conversión continúa en nuestra vida y misión oblatas mientras vivamos! Las Actas del 36º Capítulo general, “Evangelizare Pauperibus Misit Me” serán la principal guía de la Congregación durante los próximos seis años. El Capítulo General “formula la perspectiva misionera” (C. 126) y en las Actas del Capítulo podrán encontrar la expresión de esta perspectiva. Las Actas contienen el discernimiento que hicieron los miembros del Capítulo sobre “la voluntad de Dios en las necesidades urgentes de nuestro tiempo” (C. 125). Ellas reflejan cómo entendemos la llamada del Espíritu a ser fieles al carisma en este momento presente de nuestra historia.

Apelo a todos los Oblatos y a aquellos que comparten el carisma oblato a tomarse un tiempo para leer las Actas del 36º Capítulo general, y a examinarlas desde la oración. Las comunidades locales, los encuentros de distrito, las asambleas y retiros estudiarán, debatirán y estudiarán cómo vivir lo contenido en el documento del Capítulo. Esto fortalecerá nuestra unidad tal y como esperaba San Eugenio: que fuéramos una familia con un solo corazón y un solo espíritu.
Aquí, menciono brevemente algunos de los aspectos más importantes del Capítulo general con la esperanza de que más tarde leerán las Actas al completo.
  • El Capítulo general, con la Misión como tema, afirmó con firmeza nuestra fidelidad al carisma oblato centrado en la predicación del Evangelio a los pobres y más abandonados. El Capítulo nos interpela a identificar a los “nuevos” pobres en cada contexto en el que servimos como Oblatos.
  • La Misión con Jóvenes, una preocupación cada vez mayor entre los Oblatos y para la que algunas unidades han desarrollado enfoques innovadores y significativos, recibió también una prioridad misionera por parte de los miembros del Capítulo general.
  • El área de la información tecnológica, medios sociales y comunicaciones fue tenida como una dimensión vital de trabajo misionero oblato para los próximos años.
  • Los miembros del Capítulo general vieron a través de todas estas llamadas misioneras, la importancia de la dimensión financiera de la misión. Es esencial que las Unidades sean sostenibles de una forma interdependiente para que podamos continuar nuestra misión entre los pobres y en los lugares más difíciles.
  • Los miembros del Capítulo reconocieron la importancia vital de la formación misionera a todos los niveles empezando con una experiencia de prenoviciado que esté organizada en una comunidad de formación y que ofrezca una preparación substancial con vistas al noviciado.
  • La importancia del ministerio del discernimiento vocacional oblato fue apoyado plenamente por los miembros del Capítulo como un compromiso por el futuro de nuestro carisma en este año histórico de nuestro 200 Jubileo. Hemos afirmado la vida y el futuro de la Congregación al servicio del Reino de Dios.
  • Quizás, el mayor reto presentado a la Congregación por el Capítulo general aparece bajo el tema de la “interculturalidad”. Esto nos llevará a nuevas formas de pensar y de vivir. Llevamos años hablando de cruzar fronteras y de vivir en comunidades y ministerios internacionales y multiculturales. El Espíritu nos está llamando a una conversión más profunda para formar comunidades interculturales.
Necesitaremos tener una formación que ayude a comprender lo que esto significa. Crecer en interculturalidad exigirá un esfuerzo intencional y auto-reflexivo, que requerirá a su vez cambios en nuestra forma de pensar, de vivir en comunidad y de llevar a cabo la misión. Esto es una llamada a la vez apasionante y, en cierto modo, aterradora, que reclama gran valentía de nuestra parte.
Éste es un breve resumen de las prioridades que el Capítulo general ha discernido para responder a la llamada que el Espíritu nos hace. En las “Actas del 36º Capítulo general” leerán más sobre esto y sobre otros elementos importantes de nuestra hoja de ruta para los próximos seis años.
En otro capítulo, el 11 de diciembre, la Iglesia celebró la beatificación del Beato José Thao Thien y 16 compañeros, mártires de Laos, entre los que hay seis mártires oblatos. Éste fue un acontecimiento de lo más significativo para la Iglesia de Laos y para nosotros, que recordamos la dedicación de nuestra Congregación en esta misión que otrora fue una provincia con casi 100 oblatos. Estamos agradecidos al Postulador general y a cada oblato que ha ayudado a hacer que este proceso, no exento de dificultades, avance. Familiaricémonos con nuestros seis hermanos Mártires oblatos y difundamos su devoción.
En Madrid, el fin de semana del 16 de diciembre, los oblatos de la comunidad de Pozuelo organizaron un encuentro con los familiares de los Mártires oblatos de España que fueron beatificados en diciembre de 2011. Cerca de 25 familiares y 15 oblatos estuvieron presentes para compartir los recuerdos de aquellos mártires de 1936. El fin de semana supuso una experiencia profundamente conmovedora y el compartir se desarrolló en un clima profundamente sagrado. Era el primer encuentro de este tipo y todos expresaron su deseo de que no fuera el último.
Hay una pregunta que me ronda constantemente: ¿Qué nos están invitando a vivir hoy todos estos mártires oblatos – José Cébula, los mártires oblatos de Pozuelo y de Laos?
El 7 de octubre de 2016, en el encuentro de los miembros del Capítulo con el Santo Padre, el mensaje que nos entregó y su presencia con nosotros hicieron del mismo un encuentro santo. Experimentamos la efusión del Espíritu Santo. Todos nos sentimos invadidos por un inmenso amor por la Congregación y por gran alegría y esperanza por nuestro futuro. Esa visita con el Papa Francisco me hizo revivir las palabras de nuestro Fundador componía el 15 de agosto de 1822 refiriéndose a “…nuestra querida Sociedad. Me parecía estar viendo palpablemente que llevaba el germen de muy grandes virtudes, que podría realizar un bien infinito; la encontraba buena; todo me gustaba en ella, amaba sus Reglas, sus estatutos; me parecía sublime su ministerio, como lo es, en efecto. Veía en su seno unos medios de salvación seguros, incluso infalibles, tal como aparecían ante mí” (Selección de Textos Oblatos nº 98). Estas palabras de San Eugenio nos bendicen hoy.
Contemplo ante nosotros un itinerario fascinante para los próximos seis años, junto con toda la familia oblata al completo. Nuestro camino misionero no es fácil. La fidelidad de Jesús nos sostendrá. La sonrisa de María Inmaculada, su mirada amorosa, se posan sobre nosotros, y a ella consagramos una vez más nuestras vidas misioneras para que seamos fieles al carisma oblato.
Louis Lougen, OMI
Roma, 6 de Enero de 2017

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Sanar nuestras heridas

Llevando nuestras heridas a la Eucaristía

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) – Lunes, 23 de enero de 2017

Recientemente me vino un hombre pidiendo ayuda. Cargaba en su alma  profundas heridas, no físicas sino emocionales. Lo que me sorprendió inicialmente fue que, aun estando profundamente herido, no había estado  severamente traumatizado ni en su infancia ni en su adultez. Parecía que había tenido que asumir los normales golpes y contusiones que todos tenemos que arrostrar: menosprecio, acoso, no ser nunca el favorito, insatisfacción con su propio cuerpo, desencanto con su familia y hermanos, frustración de la carrera, decepción en su lugar de trabajo, sensación de ser habitualmente ignorado, impresión de no ser entendido ni apreciado, y autocompasión y falta de autoconfianza que resulta de esto.

Pero era un hombre sensible, y la combinación de todas estas cosas, aparentemente pequeñas, le dejaron, ahora al final de la mediana edad, incapaz de ser el adulto afable y feliz que quería ser. En vez de esto,  admitía que estaba habitualmente atrapado en una cierta autoabsorción, a saber, en una autocentrada ansiedad que le dejaba la sensación de que la vida no había sido justa con él. Consecuentemente, estaba siempre fijado de alguna manera en la autoprotección y resentido de los que podían avanzar abiertamente en autoconfianza y amor. “Me disgusta -decía- ver a personas como la Madre Teresa y el papa Juan Pablo hablar así con tan fácil autoconfianza de lo grande que son sus corazones. Siempre me lleno de resentimiento y pienso: ‘¡Dichosos vosotros!’ ¡No habéis tenido que aguantar lo que yo he tenido que soportar en la vida!”

Este hombre había recibido cierta terapia profesional que le había llevado a una más profunda autocomprensión, pero aún le dejó paralizado para sobreponerse a sus heridas. “¿Qué puedo hacer con estas heridas?”, preguntaba.

Mi respuesta a él, como para todos nosotros que estemos heridos, es: Llevaesas heridas a la Eucaristía”. Cada vez que vayas a una Eucaristía, estés cerca de un altar y recibas la comunión, trae tu desamparo y parálisis a Dios, pídele que toque tu cuerpo, tu corazón, tu memoria, tu amargura, tu falta de autoconfianza, tu autoabsorción, tus debilidades, tu impotencia. Trae tus doloridos cuerpo y corazón a Dios. Expresa tu desamparo en palabras simples y humildes: Tócame. Toma mis heridas. Toma mi paranoia. Sáname. Perdóname. Caldea mi corazón. Dame la fuerza que yo no me puedo dar.

Reza esta oración, no sólo cuando estés recibiendo la comunión y estés siendo tocado físicamente por el cuerpo de Cristo, sino especialmente durante la plegaria eucarística, porque es entonces cuando no sólo estamos siendo tocados y sanados por una persona, Jesús, sino también estamos siendo tocados y sanados por un acontecimiento sagrado. Esta es la parte de la Eucaristía que generalmente no comprendemos, pero es la parte de la Eucaristía que celebra la transformación y curación de las heridas y el pecado. En la plegaria eucarística conmemoramos el “sacrificio” de Jesús, esto es, ese acontecimiento donde, como la tradición cristiana dice tan  enigmáticamente, Jesús se hizo pecado por nosotros. Hay mucho en esa secreta frase. En esencia: en su sufrimiento y muerte, Jesús cargó con nuestras heridas, nuestras debilidades, nuestras infidelidades y nuestros pecados, murió en ellos, y luego por el amor y la esperanza los sanó.

Cada vez que vamos a la Eucaristía se entiende que dejamos que nos toque ese transformante acontecimiento, que toque nuestras heridas, nuestras debilidades, nuestras infidelidades, nuestro pecado y nuestra parálisis emocional, y nos lleve a una transformación en sanación, energía, gozo y amor.

La Eucaristía es el sumo sanador. Hay -creo yo- mucho mérito en diversas clases de terapias físicas y emocionales, como hay desmesurado mérito en los programas 12-Step y en compartir simple y honradamente nuestras   heridas personas con la gente en la que confiamos. Hay también -creo yo- mérito en un cierto voluntarioso autoesfuerzo, en el desafío contenido en la advertencia de Jesús a un hombre aquejado de parálisis: Toma tu camilla y echa a andar.  No deberíamos permitirnos estar aquejados de parálisis por la hipersensibilidad ni la autopiedad. Dios nos ha dado la piel para cubrir nuestros más crudos nervios.

Pero, aun admitiendo eso, todavía no podemos curarnos. La terapia, la autocomprensión, los amigos cercanos y el disciplinado autoesfuerzo pueden llevarnos solo hasta aquí, y eso no llega a sanación completa. La sanación total viene de tocar y ser tocado por lo sagrado. Más particularmente, como cristianos, creemos que este toque envuelve un toque de lo sagrado en ese lugar donde ha tocado más particularmente nuestras propias heridas, desamparo, debilidades y pecado, ese lugar donde Dios “se hizo pecado por nosotros”. Ese lugar es el acontecimiento de la muerte y resurrección de Jesús, y ese acontecimiento se nos hace disponible, para tocar y entrar, en la plegaria eucarística y en la recepción del cuerpo de Cristo en la comunión.

Necesitamos traer nuestras heridas a la Eucaristía, porque es ahí donde el amor y la energía sagrados que yacen en el fondo de todo lo que respira puede cauterizar y curar todo aquello que en nosotros no está sano.

Tomado de la página web de los Claretianos en Página web de los Claretianos