Carta del P. Lougen para la clausura de los doscientos años de la Congregación

Carta del Superior General para la clausura del Trienio Oblato del 200 aniversario

L.J.C. et M.I.
Queridos Hermanos Oblatos,
Querido Hermanos y Hermanas de la Familia mazenodiana,
¡Saludos de paz en este Nuevo Año de Nuestro Señor, 2017!
Con alabanzas y acción de gracias a Dios por todas las gracias que hemos recibido durante la celebración de nuestro 200 aniversario como sociedad misionera fundada el 25 de enero de 1816, yo, oficialmente declaro nuestro Trienio Oblato clausurado el 25 de enero de 2017. Estos tres años han sido una intensa peregrinación de gracia en respuesta a la llamada del Capítulo general de 2010 a una profunda conversión personal y comunitaria a Jesucristo. En los años venideros aún seguiremos cosechando los frutos de este viaje común de conversión. Doy las gracias también a todas las Unidades que hicieron de esto un especial acontecimiento con tantas y tan significativas iniciativas. ¡Muchas gracias también a la Familia mazenodiana y a la Juventud Oblata por su implicación, su espíritu de celebración y oración durante todo el Trienio Oblato!
El Trienio Oblato ha terminado; sin embargo, ¡la dinámica de conversión continúa en nuestra vida y misión oblatas mientras vivamos! Las Actas del 36º Capítulo general, “Evangelizare Pauperibus Misit Me” serán la principal guía de la Congregación durante los próximos seis años. El Capítulo General “formula la perspectiva misionera” (C. 126) y en las Actas del Capítulo podrán encontrar la expresión de esta perspectiva. Las Actas contienen el discernimiento que hicieron los miembros del Capítulo sobre “la voluntad de Dios en las necesidades urgentes de nuestro tiempo” (C. 125). Ellas reflejan cómo entendemos la llamada del Espíritu a ser fieles al carisma en este momento presente de nuestra historia.

Apelo a todos los Oblatos y a aquellos que comparten el carisma oblato a tomarse un tiempo para leer las Actas del 36º Capítulo general, y a examinarlas desde la oración. Las comunidades locales, los encuentros de distrito, las asambleas y retiros estudiarán, debatirán y estudiarán cómo vivir lo contenido en el documento del Capítulo. Esto fortalecerá nuestra unidad tal y como esperaba San Eugenio: que fuéramos una familia con un solo corazón y un solo espíritu.
Aquí, menciono brevemente algunos de los aspectos más importantes del Capítulo general con la esperanza de que más tarde leerán las Actas al completo.
  • El Capítulo general, con la Misión como tema, afirmó con firmeza nuestra fidelidad al carisma oblato centrado en la predicación del Evangelio a los pobres y más abandonados. El Capítulo nos interpela a identificar a los “nuevos” pobres en cada contexto en el que servimos como Oblatos.
  • La Misión con Jóvenes, una preocupación cada vez mayor entre los Oblatos y para la que algunas unidades han desarrollado enfoques innovadores y significativos, recibió también una prioridad misionera por parte de los miembros del Capítulo general.
  • El área de la información tecnológica, medios sociales y comunicaciones fue tenida como una dimensión vital de trabajo misionero oblato para los próximos años.
  • Los miembros del Capítulo general vieron a través de todas estas llamadas misioneras, la importancia de la dimensión financiera de la misión. Es esencial que las Unidades sean sostenibles de una forma interdependiente para que podamos continuar nuestra misión entre los pobres y en los lugares más difíciles.
  • Los miembros del Capítulo reconocieron la importancia vital de la formación misionera a todos los niveles empezando con una experiencia de prenoviciado que esté organizada en una comunidad de formación y que ofrezca una preparación substancial con vistas al noviciado.
  • La importancia del ministerio del discernimiento vocacional oblato fue apoyado plenamente por los miembros del Capítulo como un compromiso por el futuro de nuestro carisma en este año histórico de nuestro 200 Jubileo. Hemos afirmado la vida y el futuro de la Congregación al servicio del Reino de Dios.
  • Quizás, el mayor reto presentado a la Congregación por el Capítulo general aparece bajo el tema de la “interculturalidad”. Esto nos llevará a nuevas formas de pensar y de vivir. Llevamos años hablando de cruzar fronteras y de vivir en comunidades y ministerios internacionales y multiculturales. El Espíritu nos está llamando a una conversión más profunda para formar comunidades interculturales.
Necesitaremos tener una formación que ayude a comprender lo que esto significa. Crecer en interculturalidad exigirá un esfuerzo intencional y auto-reflexivo, que requerirá a su vez cambios en nuestra forma de pensar, de vivir en comunidad y de llevar a cabo la misión. Esto es una llamada a la vez apasionante y, en cierto modo, aterradora, que reclama gran valentía de nuestra parte.
Éste es un breve resumen de las prioridades que el Capítulo general ha discernido para responder a la llamada que el Espíritu nos hace. En las “Actas del 36º Capítulo general” leerán más sobre esto y sobre otros elementos importantes de nuestra hoja de ruta para los próximos seis años.
En otro capítulo, el 11 de diciembre, la Iglesia celebró la beatificación del Beato José Thao Thien y 16 compañeros, mártires de Laos, entre los que hay seis mártires oblatos. Éste fue un acontecimiento de lo más significativo para la Iglesia de Laos y para nosotros, que recordamos la dedicación de nuestra Congregación en esta misión que otrora fue una provincia con casi 100 oblatos. Estamos agradecidos al Postulador general y a cada oblato que ha ayudado a hacer que este proceso, no exento de dificultades, avance. Familiaricémonos con nuestros seis hermanos Mártires oblatos y difundamos su devoción.
En Madrid, el fin de semana del 16 de diciembre, los oblatos de la comunidad de Pozuelo organizaron un encuentro con los familiares de los Mártires oblatos de España que fueron beatificados en diciembre de 2011. Cerca de 25 familiares y 15 oblatos estuvieron presentes para compartir los recuerdos de aquellos mártires de 1936. El fin de semana supuso una experiencia profundamente conmovedora y el compartir se desarrolló en un clima profundamente sagrado. Era el primer encuentro de este tipo y todos expresaron su deseo de que no fuera el último.
Hay una pregunta que me ronda constantemente: ¿Qué nos están invitando a vivir hoy todos estos mártires oblatos – José Cébula, los mártires oblatos de Pozuelo y de Laos?
El 7 de octubre de 2016, en el encuentro de los miembros del Capítulo con el Santo Padre, el mensaje que nos entregó y su presencia con nosotros hicieron del mismo un encuentro santo. Experimentamos la efusión del Espíritu Santo. Todos nos sentimos invadidos por un inmenso amor por la Congregación y por gran alegría y esperanza por nuestro futuro. Esa visita con el Papa Francisco me hizo revivir las palabras de nuestro Fundador componía el 15 de agosto de 1822 refiriéndose a “…nuestra querida Sociedad. Me parecía estar viendo palpablemente que llevaba el germen de muy grandes virtudes, que podría realizar un bien infinito; la encontraba buena; todo me gustaba en ella, amaba sus Reglas, sus estatutos; me parecía sublime su ministerio, como lo es, en efecto. Veía en su seno unos medios de salvación seguros, incluso infalibles, tal como aparecían ante mí” (Selección de Textos Oblatos nº 98). Estas palabras de San Eugenio nos bendicen hoy.
Contemplo ante nosotros un itinerario fascinante para los próximos seis años, junto con toda la familia oblata al completo. Nuestro camino misionero no es fácil. La fidelidad de Jesús nos sostendrá. La sonrisa de María Inmaculada, su mirada amorosa, se posan sobre nosotros, y a ella consagramos una vez más nuestras vidas misioneras para que seamos fieles al carisma oblato.
Louis Lougen, OMI
Roma, 6 de Enero de 2017

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