Erase…un hombre a un movil pegado.

Todos hemos oido el poema del hombre a una nariz pegado. Ahí va:

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.

Así podemos considerar al movil en el día de hoy.

Se ha convertido en nuestra alarma matutina, ha sustituido a postales y cartas, copa gran parte de nuestro tiempo y pocos objetos pasan tanto tiempo en nuestras manos. El móvil llega a ser, en algunos casos, una extensión de nuestro propio cuerpo. Según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, el pasado octubre el número de líneas móviles era de 50,82 millones (un 1,4% más que en ese mismo mes de 2013), correspondientes a líneas prepago, postpago ydatacards.

Mirar alrededor es confirmar esa cifra: restaurantes, transporte público, coches, colas para entrar al cine, parques. Allá donde estés, habrá alguien con un móvil en la mano. Si la lista de Spotify ya está configurada, no hay nuevos mensajes de WhatsApp, el correo está limpio y no han saltado notificaciones de Facebook o Twitter, he aquí algunas aplicaciones y trucos por si no quieres guardar el móvil en el bolsillo.

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