Cuaresma 2017

 

 

 

 

 

 

LA HORA DEL CORAZÓN

Las prisas y los agobios, el estrés  o el ritmo de vida que llevamos, presionan en exceso la serenidad de nuestro corazón. El reloj cuaresmal procura que  , el corazón, vaya despacio. Medite, reflexione, ame y se oxigene a la sombra del Corazón de Cristo.

 

LA HORA DE LA MISA

 

Frecuentemente señalamos el reloj y preguntamos ¿y si tomamos un cafe? El reloj cuaresma nos interpela ¿y si vamos a la eucaristía cada día?. Nunca , en tan poco tiempo, se nos ofrece tanto: acogida, perdón, calor, palabra, fuerza, silencio, amor, paz interior, poder saborear lo que solo,… Jesus nos puede dar: Su Cuerpo y su Sangre. El Sacrificio agradable a Dios cada  día. Como dirá san Pablo "Ofreciendo a Dios un sacrificio diario desde donde nace el sol hasta el ocaso. Ofrecer nuestra vida como Hostia viva, ese es el sacrificio que el Señor nos pide.

 

LA HORA DE LA CONVERSION

 

Es una llamada a redescubrir nuestro origen. A poner en hora nuestra vida cristiana. No es tanto un esfuerzo personal cuanto, de nuevo, ir al encuentro de Aquel que nos ama.

 

LA HORA DE LA VERDAD

 

No caminamos hacia la nada. El tiempo de la cuaresma nos pone en órbita hacia la Pascua. Nosotros , porque Cristo nos lo aseguró con su propia existencia, sabemos que hay una gran verdad: la vida de Jesús y sus promesas.

 

LA HORA DE LA CARIDAD

 

Sin obras nuestra fe queda coja. Pero nuestras obras sin referencia a Dios, pronto se agotan. La hora de la caridad cuaresmal nos centra en Aquel donde nace el paradigma del amor: Cristo.

 

LA HORA DEL SILENCIO

 

El Silencio es un bien escaso. No se encuentra en cualquier lugar ni se compra en cualquier establecimiento. Una campana, una Iglesia abierta… pueden ser una llamada a poner en orden lo que tal vez llevamos atrasado: la visita al Señor, la Oración.

 

LA HORA DE LA PALABRA

 

¿Como podremos encontrar el camino si no dejamos que el Señor nos hable, que el Señor nos lo indique. ? El reloj cuaresmal nos hace llegar con prontitud a la escucha de la Palabra. Es un tiempo de audición de lo santo, de captar aquello que es esencial para nuestra vida, para nuestra fe.

 

 

 

 

LA HORA DEL AYUNO

 

Acostumbrados a mirar el reloj para la hora de la comunida, la cuaresma lo paraliza. Nos hace comprender que la ansiedad, no es buena consejera para tener hambre de Cristo. Es un buen momento para ayunar de excesos, malos modos, blasfemias, odios, gratitud, preocupaciones, críticas.

 

LA HORA DE LA PENITENCIA

 

La cuaresma nos recuerda que el sacrificio nos mantiene vigorosos. Lo mismo que el entretenimiento hace grande y fuerte a un futbolista. Rectificar es de sabios y moderar ciertos comportamientos nuestros no ps pueden encaminar a identificarnos más con Cristo.

 

LA HORA DE LA CONFESION

 

Hasta la mejor prenda necesita, de vez en cuando, ser llevada a una buena lavandería. Nuestras almas , en las que s encuentra impreso el sello de Hijos de Dios, tienen el derecho a ser puestas a punto. La hora de la confesión nos facilita un nuevo rostro, la alegría de sentirnos reconciliados con Dios y con nosotros mismos.

 

LA HORA DEL CORAZON

 

Las prisas los agobios y el estrés o el ritmo de vida que llevamos ,presionan en exceso

 

LA HORA DEL MISTERIO

 

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