NUESTRA COMUNIDAD

“Necesitamos una profunda conversion personal y comunitaria”. Asi rezaba el encabezamiento del documento que salio del Capitulo de 2010 realizado en Roma.

“Jesucristo es el centro de nuestra vida y mision. Y nuestra vida religiosa vivida en una comunidad oblata requiere una animacion planificada y regular que nos permita vivir al modo de Jesús y del don de nuestro carisma Oblato. A la luz de este testimonio, fortaleceremos nuestro ministerio vocacional.

La conversion debería producir una nueva calidad de vida en nuestra vida comun.

¿Cual es el corazon de la comunidad?

El llamamiento de Jesucristo nos ha reunido en comunidad para compartir nuestra fe, vida y mision y cultura. Esta relación se profundiza por medio de nuestra oración personal y comunitaria, y con la reflexion sobre nuestro modo de vida y con su evaluación. Ello nos abre a la invitación del Espiritu Santo y a su don.

La conversion personal y comunitaria centradas en la  persona de Jesucristo require:

  • Que cada oblato reflexione sobre el testimonio de su vida religiosa, viva los votos de forma profética, de modo que comparta estos valores con el mundo, como una invitacion a otros a unirse a nuestra familia oblata.
  • Que cada superior oblato y cada comunidad acepten la corresonsabilidad personal y comun respecto a la vida de la comunidad.
  • Que los superiores oblatos y la comuniad revisen períodicamente sus estilos de vida en las areas de la adquisición y el uso de las finanzas, el compartir de bienes y la vivencia de un estilo de transparencia y de rendicion de cuentas .
  • Que los superiores oblatos y la comunidad busquen modos y medios de reconciliación en aquello que la comuniad necesite de sanación.
  • Que los superiores oblatos y la comunidad estén atentos a su oracion personal y comunitaria y a la fidelidad en la práctica de la “oraison”.
  • Que los superiores oblatos  y la comunidad estén atentos a la formación permanente , a reflexionar sobre la Escritura y a los estudios oblatos, para su propio bien espiritual y la autenticidad de su trabajo misionero.
  • Que reconozcamos que nuestros oblatos retirados y mayores son nuestros mentores y personalidades de sabiduría y que su puesto en la vida y la mision de la comunidad proporciona un testimonio auténtico de vida religiosa.
  • Que los oblatos que vivan fuera de la comunidad por causa de la mision lo hagan a modo de excepción y unicamente con el apoyo de la comunidad.
  • Que allí donde sea posible , nuestras comunidades sean interculturales , reflejando el rostro cambiante de la Congregación.

 

 

 

 

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